MANIFIESTO 8M
Día Internacional de la Mujer
#8M #TODOSLOSDERECHOS #TODASLASMUJERES
“La lucha por los derechos de las mujeres no es solo una cuestión de igualdad, sino una cuestión de justicia y libertad”, afirmó Clara Zetkin, activista y teórica del feminismo, y, como cada 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, alzamos la voz para reivindicar nuestros derechos: exigiendo que se protejan frente a todo tipo de discriminación; pidiendo que la igualdad se fomente para transformar la sociedad; impulsando el apoderamiento para garantizar nuestra participación plena.
Este 2025 se cumple el 30º aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, un año clave para recordar la importancia de un acuerdo que marcó un punto de inflexión en la historia de la lucha por los derechos de las mujeres y niñas a nivel mundial. Los acuerdos alcanzados sentaron las bases para que las políticas públicas habían fijado objetivos en áreas llave de nuestras vidas, como la salud, la educación, la participación política o la eliminación de la violencia cara las mujeres y niñas. Los Estados se comprometieron a legislar e invertir en favor de una igualdad real que, 30 años después, seguimos sin alcanzar. Y es que la Declaración y Plataforma de acción de Beijing, que fue adoptada por 189 Estados, sigue constituyendo el documento más progresista y protector de los derechos de las mujeres y de la igualdad de género, poniendo por primera vez sobre la mesa a realidad, así como la necesidad de atender los derechos de las niñas y mujeres con discapacidad para promover nuestra participación en igualdad de condiciones.
Este documento defiende que nuestros derechos no son ajenos ni deben ser tratados de manera separada al del resto de las mujeres. Supone una marca importante para el feminismo, conformando que todas las mujeres debemos estar unidades en nuestras reivindicaciones para eliminar la sociedad patriarcal y avanzar #cara un modelo más justo en el que todas las personas tengamos los mismos derechos y oportunidades. En este sentido, la agenda política global, siguió esta hoja de ruta. Aunque los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas siguen presentando grandes retos y desafíos para la comunidad internacional.
La consecución de los ODS solamente será posible si las mujeres y niñas pasamos a ser protagonistas de la historia, esto requiere que se ponga especial atención en la defensa y protección de los derechos fundamentales de las mujeres y niñas con discapacidad. Somos nosotras quenes vivimos una discriminación interseccional que incide de manera directa en nuestra situación de vulnerabilidad, limitando nuestros derechos y perpetuando un sistema patriarcal. No caso de España, desde ACADAR y el movimiento asociativo de las mujeres con discapacidad celebramos el avance legislativo que supuso la reforma del artículo 49 de la Constitución el pasado año, un reconocimiento a nuestras reivindicaciones y un gran paso en la salvaguarda de nuestros derechos. El cambio de paradigma respeto al empleo de la expresión “personas con discapacidad” antepuso, por primera vez, el reconocimiento como titulares de derechos.
A las mujeres con discapacidad no nos define el hecho de tener una discapacidad, es una condición más que, hasta ahora, era considerada de manera peyorativa. Transformar el lenguaje supone evolucionar, ampliar la mirada, cambiar el imaginario colectivo y, por tanto, nuestra realidad. Junto a esto, y relacionado con la necesidad de proteger los derechos de las mujeres y niñas con discapacidad, desde ACADAR y CEMUDIS queremos poner el foco en la normalización que sigue existiendo frente a vulneración de los derechos de las niñas y mujeres respeto al ejercicio de la justicia. El análisis de su estado refleja como, desde la judicatura, se perpetúan perjuicios que obvian los derechos fundamentales de las mujeres.
Por último, este 8M, y en base al impulso al empoderamiento de las mujeres y niñas con discapacidad como contexto, creemos preciso tratar el perjuicio que existe en el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA). El impacto de la IA en nuestras vidas es latente, y los preocupan la falta de regulación que hay. Si bien su potencial es indiscutible, la necesidad de establecer límites éticos también. El perjuicio que denunciamos se debe, entre otros factores, a la falta de representación de las mujeres en el sector de la computación y de la codificación, donde las mujeres representan el 12% del personal que investiga en IA y solo el 6% las que se dedican a la programación, lo que supone que el 88% de los algoritmos son creados por hombres. Esto se traduce en que las aplicación de la IA reproducen los estereotipos de género que impregnan la sociedad.
El sexismo, así, se traslada a las nuevas aplicación, reproduciendo y reforzando la discriminación interseccional que vivimos las mujeres y niñas con discapacidad. Según datos del estudio Autopercepción de la imagen de las mujeres en los nuevos espacios digitales, las mujeres con discapacidad estamos “profundamente invisibilizadas”. Además, hay que considerar el impacto de la desinformación y los deepfakes ligado al crecimiento de la IA, lo que se traduce en una normalización de la violencia, afianzando un relato en el que los nuevos sistemas de representación transmiten una visión distorsionada de la realidad, llegando incluso la posturas negacionistas respeto a la ciberviolencia.
Por todo esto, ALCANZAR y CEMUDIS y todas las entidades confederadas, reivindicamos:
#8M